sábado, 5 de julio de 2008

En Silencio




Te abrí mi corazón vehemente
a tu dulce emoción que me atraía,
en silencio te mostré mi herida
y tu la besaste con amor, con ansia.
Cuánta bondad en tu ternura había,
cuánto consuelo se acercó a mi vida;
y en un mudo lenguaje me dijiste:
que el amor es eterno si es del alma.
Hoy ausente el fulgor de tu mirada,
lejos de mí el calor de tu caricia,
fría y mustia se deshoja ya en la nada
como tu amor y mis promesas, mi esperanza.
Y otra vez en la senda oscurecida
que la vida recorre sin bonanza,
para siempre en silencio nuestras almas
vibrarán al recuerdo bien amado


de aquél caro ideal que no se alcanza.

Oyeme amor


Oyeme amor, te tengo en mi corazón,
y es tan bello guardar un secreto
y en silencio sentir su emoción;
y aunque sólo te veo en mi alma
no podría vivir sin tu amor.
Hay en mi alma tan castas fragancias
de ansiedades que vibran por ti,
estás en mis hondas nostalgias
cual estrella en mis noches sin luz,
con delirio te busco y te nombro,
me respondes y estás junto a mi.
Cuánta dicha mi dulce adorado,
cuánta gloria sentir tu pasión.
la vida está llena de encantos
si dos almas se saben amar…
Qué infinita es el alma que aspira
y cantando sus penas las dá.
que consuelo y remanso de alivio
si se sueña, se aspira y delira
con ternezas de amor sin igual.

Almas


Me adentraré en tu alma
Con el suave deleite
De acariciar tu vida.
De tus anhelos y ansias
De tus caros y desvelos,
Será también mi alma
Que asomará en destellos.
Y allí dentro escondida
Sin más luz ni consuelo
Que la que tu alma misma
Le prodigue a la mía;
Seremos dos acentos
dos ritmos de armonía,
dos hálitos perdidos
en uno confundidos.
Y más tarde mi amado
cuando la noche venga
del tiempo y del olvido,
mi alma, la constante,
te buscará incansable
en la belleza mi alma
de todo lo que existe.
En la soledad mustia
de las horas perdidas,
en la tristeza pálida
de un dolor escondido;
en la alegría suave
de tus ensoñaciones,
en tus hondos secretos
y tus sueños más bellos;
siempre junto a mi vida

tu alma se encontrará.

No sé


No sé por qué siento
tan angustiada el alma.
No sé por qué mi vida
se muere de dolor.
No sé por qué el recuerdo
de un algo me atormenta
y en sombras de silencio
se ahoga el corazón.
No sé por qué el destino
me dio tanta amargura
tanto dolor y pena, que el
corazón transido no puede más…
Hay dolores que cantan
y sonrisas que lloran,
sin saber el por qué.
Hay recuerdos que punzan
como una puñalada
y traspasan el pecho
con insana impiedad.
No sé por qué yo siento
tan angustiada el alma.
No sé por qué mi vida
se muere de dolor. No sé…

Cuando nazca de nuevo
Cuando nazca de nuevo
quiero hallarte amor mío.
Tanto tiempo perdidos…
sin encontrarnos nunca.
Ya muero de nostalgia
como muere la tarde
cuando el sol agoniza,
y mi espera se alarga
sin hallarte en mi senda,
sin sentir tu ternura
sin decir que eres mío.
Si pudiera encontrarte
sé que tú me amarías
como no ha amado nunca
ser alguno en la vida,
y más allá todavía…
Amor que purifica
dulcificando heridas,
amor que es llama, hoguera,
y se funde en ansiedad divina.
Amor que es poesía, ritmo, armonía
que se envuelve en el alma
con éxtasis de olvido.
Ese amor es el nuestro
tu lo sabes bien mío.
Pero, cómo encontrarte,
dónde, si he perdido el camino
y vago sin destino…
Ayúdame alma mía
no ves que desespero
que me mata la angustia
de no encontrarte nunca,
y esta pena tan mía
en que vivo muriendo
me anonada y me hiere
por tu ausencia infinita.
Cuando nazca de nuevo
quiero hallarte amor mío.

Mi alma es azucena y cielo azul


Ven, mi corazón es rosa ardiente
que muere entre los brezos de mi pasión
quiero darla a los vientos, ferviente
que encienda por doquier mi florida canción.
Ven, mi alma con reflejos de candor
es pan, caricia, azucena y cielo azul,
quiero darla en consuelo del humano dolor
que vierta entre los seres, incienso de abedul.
Ven, mi ansia se extiende hasta el ocaso,
mi lira palpitante resuena en el confín.
mis locos ideales en un fraterno abrazo
quiero brinde a las almas un idilio sin fin.
¡Oh! en mis sienes arden lámparas misteriosas,
mis pensamientos florecen como azahar,
mis manos se extienden dadivosas
y la luz de mis ojos acaricia al pasar.
Ven, no temas amor mío, no temas
que la noche ha caído a la humana pasión,
en la aurora que fulge hay también e delirio escondido en eterna emoción.
Ven, que mi alma se diluye en el viento
en la tenue caricia del perfume y la flor,
en la música alada que de tu alma presiento
y en todo lo sublime cuya esencia es: AMOR.

Optimismo


Vida, vida
poderosa y risueña,
majestuosa y altiva
te soñé cuántas veces,
y esperé a la alborada
que llegaras un día,
a ofrecerte primicias
de tus hondos misterios.
Hoy que he de llevarte
en mis manos vacías.

Despojos y miserias
de aquellos sueños bellos
que forjara en un día.
Latidos que en el pecho
fueran suaves quimeras,
delirios de grandeza
que hilbadara mi idea.
Todo se esfumó ya
en lo incierto,
en la nada y el viento;
tempestad sin aurora
soledad sin consuelo.
Cuántos anhelos truncos
cuántos sueños mentidos,
cuántas falsas quimeras
y esperanzas perdidas.
Todo esconderlo quiero
en el fondo de mi alma
de mi ansiada utopía;
no he de darte despojos

no quiero se vencida.

Vivir...soñar



Hoy me siento optimista
y alegre como una campanilla,
vibrante de dulzura y cariño.
Hoy todo lo que veo
me parece que derrama ambrosía
que todo lo que existe
encierra poesía,
que todo lo que anhelo
no es tan sólo utopía.
Vivir… soñar
siempre con alas
de ilusión volar,
y pensar
que en la vida,
es muy útil sufrir,
que es a veces
tan dulce el llorar
que las penas en llanto
se diluyen y se van.
Por eso hoy me parece
que han nacido de nuevo
un azul transparente
de risueño embelezo:
que debemos reír,
que debemos cantar,
que en la vida es muy bello
el sufrir, el reír y el soñar.
Amar con amor de deidad:
amar la luz, el aire,
el perfume en la flor;
amar lo inaccesible
y lo infinito
en un sol de bondad.
Amar todo en la vida
y hasta en la propia
pena divagar;
frente a la flor marchita
de todos los ensueños sollozar…
Hoy me siento optimista
y alegre como una campanilla
vibrante de dulzura
y cariño sin par.
Amo la vida
y hasta frente
a la muerte reiría.
Amo la emoción
que en mi ser revive
en sutil anhelo
de luz y armonía,
que el éter expande,
como un arco iris
de felicidad.

Música, ensueño


Música, emoción de la vida
eres flor de armonía
que en el ansia encendida
pones ritmos de amor.
Tu canción envanece
cual idilio sedante
y hay en tu ánfora amante
un misterio sin fin.
Dulzura y embelezo
esparcen tus acentos,
tu caricia es de un beso
de ternura y amor.
Y en el eco vibrante
de tus notas armoniosas
se diluye el encanto
de mi alma hecha luz.

Sortilegio


Estoy enamorada del viento
que susurra no sé que cosas a mi oído.
Estoy enamorada del sol
que enardece mi vida cada día.
Estoy enamorada de la luz, del aire,
del firmamento, del espacio,
de la inmensidad, del cosmos.
Estoy enamorada de la naturaleza toda,
parece que sonríe en un desgranamiento
de belleza, en un florecimiento mágico
y sublime, de color y de forma, de ritmo
y armonía, de gracia y emoción.
Sabio artífice fue el creador
de esta grandeza
magnánima y divina su potencia;
pero pequeña la expresión del poeta
para cantar con magnífica elocuencia,
pues, ni el pintor alcanza
a plasmar su secreto.
Ante este encantamiento y sortilegio,
estoy enamorada de la vida
y del dolor que sangra en mis heridas.
Y esta esencia de amor que me embeleza
me hace sentir también con alegría,
estar enamorada de la MUERTE.

Jubiloso camino


Jubilosa camino
por la calle infinita
de mi pena.
Jubilosa sonrío
en el espacio amplio
de mi vida.
Voy cantando a la brisa
recogiendo las flores
de mis sueños,
para hacer un manojo
primoroso con ellos,
y envolverme en su aroma
como un manto de gloria,
embriagada de dicha
extasiada de ensueño,
porque llevo en el alma
como lirio escondido
un amor que fascina
que canta y sonríe,
un amor que florece
como lila encendida,
ensanchando va el pecho
perfumando la vida.
Sentir el embrujo
de un amor que conmueve,
sentir su latido
su caricia de fuego,
es tener en las manos
estrellas doradas con
diamantes y perlas.
Caminar entre flores
y olvidar las espinas
por llevar en la frente
reflejos de soles;
cantando a la vida
cantando a la dicha
pregonando gloria.
Jubilosa camino
por el amplio sendero
de mi vida.
Jubilosa sonrío
por la calle infinita

de mi pena.

Bouquet


Violetas de mi amor y ensueño,
pensamientos de dicha y de ilusión
jazmines fragantes y risueños,
margaritas mis delirios y rosas de pasión.
Azahares y azucenas de mi empeño
lirios y nardos, esperanza unción
crisantemos divinos de mis sueños,
esencias almizcladas del edén de emoción.
Con las suaves acacias de mis anhelos
con el listón rosado de mi bondad
formo este ramo bello, primorosa deidad.
Y al ofrendarte ufana mis desvelos
mis sonrisas sin penas ni recelos,

puse mi corazón amante, tal vez con ansiedad.

No te quiero amor


No te quiero amor
no, no vengas,
tus flechas son crueles
son dagas que hieren;
el alma cautiva
sueña en tus quimeras.
No te quiero amor
no vengas…
qué dulce te acercas
tan suave y sincero,
tienes la fragancia
de las primaveras
cualquiera diría
que eres mensajero
del candor sereno,
de anhelos dispersos
de emoción profunda,
de ignotos deseos.
No te quiero amor
no, no vengas;
eres traicionero
sonríes y cantas
arrullos, promesas, quimeras,
y luego envenenas
con saña que duele.
No te quiero amor
no vengas.
Te he dado de mi alma
todos mis ensueños
dulzor de caricias,
delirios del alba,
sueños de grandeza
que soñó mi anhelo.
Diamantes de auroras
rubíes de ocasos
te dí con las perlas
de mis castas lágrimas;
y, tu me has herido
silenciosamente.
Vete, no te quiero
huye, pero antes,
deja tus latidos
llévate mi alma…
no ves que me muero
no ves que me matas?
vete, no te quiero amor…
¿Te vas?
No te vayas
sabes, yo quiero vivir,
yo quiero soñar,
llévame en tus alas
amor, no me dejes.
Si eres tu la vida
y sabes, cantar
no sé si pedirte
la vida que llora,
o si la tristeza
que sabe cantar.
Mira, no me dejes
no quiero morir.
Llévame en tus alas, amor
yo quiero por siempre
contigo cantar y vivir.