
Te abrí mi corazón vehemente
a tu dulce emoción que me atraía,
en silencio te mostré mi herida
y tu la besaste con amor, con ansia.
Cuánta bondad en tu ternura había,
cuánto consuelo se acercó a mi vida;
y en un mudo lenguaje me dijiste:
que el amor es eterno si es del alma.
Hoy ausente el fulgor de tu mirada,
lejos de mí el calor de tu caricia,
fría y mustia se deshoja ya en la nada
como tu amor y mis promesas, mi esperanza.
Y otra vez en la senda oscurecida
que la vida recorre sin bonanza,
para siempre en silencio nuestras almas
vibrarán al recuerdo bien amado
a tu dulce emoción que me atraía,
en silencio te mostré mi herida
y tu la besaste con amor, con ansia.
Cuánta bondad en tu ternura había,
cuánto consuelo se acercó a mi vida;
y en un mudo lenguaje me dijiste:
que el amor es eterno si es del alma.
Hoy ausente el fulgor de tu mirada,
lejos de mí el calor de tu caricia,
fría y mustia se deshoja ya en la nada
como tu amor y mis promesas, mi esperanza.
Y otra vez en la senda oscurecida
que la vida recorre sin bonanza,
para siempre en silencio nuestras almas
vibrarán al recuerdo bien amado
de aquél caro ideal que no se alcanza.







