jueves, 19 de junio de 2008

Olvido

Si pudiera olvidarte
te olvidara y sería
olvidarme de mi misma.
Si pudiera no pensar en ti
y arrancarme del pecho
el corazón que sangra;
la calma de la noche
se extendería en mi alma,
y en la quietud sublime
en la que el ser florece,
sería otro mi canto
de insondable belleza.
Abarcaría entonces
la ansiedad de otra aurora.
De horizontes sin nubes
con celajes de raso
claridad luminosa
de mil sueños que abrazan...

Pero no,
renunciar al recuerdo
que alienta esta mi vida
en un rapto de angustia
o de pena sentida,
no es calmar la agonía
ni curar una herida,
cuando el alma que aspira
vive eterna quimera
en el casto remanso
de sutil fantasía.