sábado, 5 de julio de 2008

En Silencio




Te abrí mi corazón vehemente
a tu dulce emoción que me atraía,
en silencio te mostré mi herida
y tu la besaste con amor, con ansia.
Cuánta bondad en tu ternura había,
cuánto consuelo se acercó a mi vida;
y en un mudo lenguaje me dijiste:
que el amor es eterno si es del alma.
Hoy ausente el fulgor de tu mirada,
lejos de mí el calor de tu caricia,
fría y mustia se deshoja ya en la nada
como tu amor y mis promesas, mi esperanza.
Y otra vez en la senda oscurecida
que la vida recorre sin bonanza,
para siempre en silencio nuestras almas
vibrarán al recuerdo bien amado


de aquél caro ideal que no se alcanza.

2 comentarios:

Sandra Figueroa dijo...

Me quedo en silencio ante poema tan bello pero triste que ante mi alma llora. Saludos y beso, cuidate. Fue un placer leerte.

ab dijo...

Un hermoso poema de mi querida, recordada y extrañada maestra Hermelinda.
Es triste claro, por la pena de la pérdida, por extrañar al bien amado.
Pero, ella también era muy alegre, nos hacía cantar todo el tiempo en clases, especialmente vien a mi memoria "Yo vendo unos ojos negros", "Mi Perú" o "Al Lundero le Da"...
Un amor de madre y maestra
Antonio Benavente