sábado, 3 de mayo de 2008

Te has ido

Te has ido tan lejos
que no puedo alcanzarte.
Por un designio impío
se ha truncado la dicha
de mi hogar y de mis hijos,
donde tu aliento era
la luz de cada día.

Fueron tantos los años
que unieron nuestras vidas:
donde pasamos juntos
pesares y alegrías.
Triunfantes o apenados
las horas y los días
siempre al calor del nido
volvían nuestras ansias;
la vida sonreía.

Uno a uno tus hijos
te recuerdan y nombran
porque fuiste el yunque
que forjó su alma fuerte,
en nobleza y trabajo,
con facetas serenas
de amor y de verdad
honor, virtud y caridad

Noble ejemplo infundiste
de sincera constancia,
de trabajo cumplido
con honor y lealtad.
Y en tu vida serena
reflejo de tu alma
había austeridad.

Palabras y enseñanzas
vertidas a tus hijos
quedaron bien grabadas
en el fondo de su alma;
ayer, tus consejos, una
sabia y sencilla verdad.
Hoy, tu recuerdo querido
bello ejemplo de bondad

No hubo promesas vanas
que hiciera de sus vidas
una cruel ansiedad.
No hubo dudas ni engaños
que torciera su mente
a la sana verdad.

Amor para sus vidas puras
fué la ofrenda de tu ser.
Tus palabras amantes eran luz,
una flor de caricia en su vivir;
florida senda por la paz y la fe
de tu inmenso y encendido querer.

Padre amante, noble y sereno
mostraste la grandeza de tu alma
brindaste a sus vidas la belleza
de nobles enseñanzas,
de amor, fe y honradez.

Cada uno de ellos en su corazón
ferviente, como hoguera encendida
cultivan siempre vivas de amor,
bendiciendo tu recuerdo y emoción.

Aunque te has ido lejos
si que estas con nosotros,
que nos brindas consuelo
en el pesar, cuando arrecian
las dudas y el dolor;
sé que aligeras la carga
de este triste vivir,
en la dura contienda y el fragor
y que alientas nuestras horas
de angustia y cruel orfandad.

Cinco rosas de fuego
arden constantemente
de tu recuerdo en el altar;
Cinco corazones heridos
que no dejan de sangrar,
cinco latidos hondos
de un largo suspirar
cinco oraciones puras
al Dios de la verdad.
Cinco lágrimas vivas
en tu sepulcro amado
sea la eterna ofrenda
para tu eterna paz.

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